Mario Joaquín Zepeda y Martínez

Entrevista a Mario Joaquín Zepeda y Martínez

La optimización de la palabra.

Por Mónica Suárez 

1.- Entiendo que estudiaste en la Facultad de Economía de la UNAM y allí mismo eres ahora candidato a doctor. Por muchos años fuiste académico, después servidor público en el gobierno de la Ciudad. Y recientemente has sido asesor del grupo parlamentario del Partido MORENA en el Congreso de la Ciudad de México. Tú profesión dista del campo literario. ¿Cuándo te diste cuenta de que querías escribir no sólo ensayos sobre economía?
R.- De hecho la Economía como todas las ciencias sociales no está tan distante del campo literario porque hay que escribir mucho. Tiene uno que leer mucho, desde textos de historia hasta textos muy técnicos, y hay que meterse a cosas de sociología y política. Justamente fundé y dirigí esta revistita de economía: Momento económico –dice extendiéndome un ejemplar de la misma- es el número cero, escrito en 1983. Siempre me ha gustado escribir. Mi bisabuelo, originario de Valladolid, Yucatán, José Inés Novelo fue un hombre que hizo… tengo como 30 tomos de él en su mayoría de poesía; pero también crónica. Y luego su hija Holda, mi abuela, fue una poetisa que publicó su único libro de poesía a los 18 años, en Mérida.
2.- ¿en ti, qué surgió primero: la poesía o la prosa?
R.- Yo creo que la prosa con mucho. Tengo un diario desde el 67. Está escrito ahí cómo viví el 68, que no fui ni militante ni mucho menos; ocasionalmente repartí unos volantes y fui a la Marcha del silencio y nada más, era un chavo de prepa. Todavía no me caía del árbol.
3.- ¿Qué es la poesía para Mario Zepeda?
R.- No ha sido el campo en el que yo naturalmente me desempeñe. Se me da mucho más la prosa, más fácil; sin embargo me tracé el objetivo, de dos años para acá, de intentar hacer poesía. Creo que me sale más bien una prosa poética porque estrictamente no guardo las reglas formales; pero sí me gustaría, le tengo gran admiración a Don Juan Tenorio de Zorrilla. El contenido, ya sabemos todos, es bastante misógino, aunque es un clásico de la literatura; pero la manera en que está escrito es verdaderamente espectacular: ese tipo de poesía es como un anhelo mío, con otros contenidos, ¿no? Es un uso del lenguaje que me abraza.
4.- ¿Cuáles elementos crees que son imprescindibles en un cuento?
R.- Desde luego la fantasía. El cuento, creo que expresa nuestro carácter de individuo y ser social. Es un reto para la imaginación. Yo siento que siempre he sido un poco fantasioso y he visto los acontecimientos con cierta ironía jocosa: trato de sacarle la parte jocosa a situaciones que luego no son muy jocosas o generar situaciones festivas en medio de historias. Me encanta que puedes juntar elementos.
5.- ¿Crees en la economía de las palabras?
R.- Sí, empapar las frases de las palabras suficientes. Siempre que escribo algo me hago el propósito de reducir media página sin sacrificar e invariablemente veo que quedó mejor. La optimización de las palabras: el uso de la cantidad adecuada para lo que estás intentando.
6.- En tus cuentos la música aparece de manera recurrente, ¿tienes un vínculo con la música?
R.- Soy melómano. En la casa había vena artística. Mi padre nos cantaba el corrido de El caballo blanco y La barca de Oro con su guitarra. Mi madre nos ponía en el tocadiscos la Flauta Mágica, de Mozart. Una de las tías era pianista, estudió en Juilliard (Conservatorio de Artes, en Nueva York) en los 50, no había muchas pianistas mexicanas que hubieran hecho eso. Una de sus hermanas estudió danza clásica y folclórica y participó en el ballet de Amalia Hernández, otro tío fue locutor y cantante. Y yo he escrito también algunas canciones. Las reuniones Zepeda eran tertulias, en las que invariablemente había música.
7.- A veces al referirse a las obras creadas por mujeres, sobre todo en los textos en prosa, dicen que se trata de literatura de mujeres, como si las escritoras sólo escribieran para ser leídas por otras mujeres. ¿Tú escribes literatura de hombres? ¿Cuál sería tu perfil de lector?
R.- No, yo escribo para un perfil sin género; pero sí escribo desde mi perfil de hombre. Siempre he tenido el interés o la inquietud, más bien, de escribir como si fuera mujer o colocándome en el papel de una mujer, cosa que nunca he hecho. Y sí, en todos mis escritos aparecen mujeres; pero siempre son circunstanciales. Sería un reto aún escribir como un hombre, pero tratando de ponerse en la visión que probablemente tiene una mujer.
8.- ¿Qué obras escritas por mujeres sientes que te han marcado, si es el caso?
R.- La clasiquísima Sor Juana, una chica que se llama Leticia Servín hizo un disco construido por puros poemas de Sor Juana: La fiera borrasca y la verdad es asombroso. Isabel Allende con sus historias, Elena Poniatowska, acabo de releer Fuerte es el silencio que habla de los 60 y los 70, la situación social y política del país, es muy fuerte. Es una escritora imprescindible, durísima. Qué periodista tan profunda y qué bien escribe, me encanta.
9.- ¿Crees que deba haber un compromiso histórico de quienes escriben poesía y literatura en general?
R.- Sí, yo intento practicarlo. Es una atmósfera que recreas con intención o sin intención. Yo he tratado en casi todos mis escritos, deliberadamente, plantear alguna sensación al respecto.
10.- ¿Qué te ha dado La Pluma del Ganso?
R.- Muchísimo, si he logrado ser escritor ha sido ahí. Sólo he publicado en La Pluma del Ganso, y he escrito en mi diario.
11.- ¿Crees que las nuevas tecnologías están cambiando la forma de leer y de escribir literatura?
R.- Definitivamente sí. Los jóvenes están inventando una nueva economía de las palabras en vez de poner te quiero ponen tq., a mí luego me llegan recaditos de mis hijos: ntp., y luego de mi primer reacción entiendo: “no te preocupes”. Ellos van encontrando símbolos que es otro lenguaje en sí: es otro código de comunicación eficiente. Ellos se comunican ideas con menos símbolos, de forma que a nosotros nos parece menos bella, también. Seguramente va a llegar a haber poetas de ese nuevo tipo de lenguaje. Puede ser muy superficial; pero también puede ser profundo, porque no está en la forma sino en quien comunica y quien recibe.
12.- Si todos los profesionistas reciben remuneración por su trabajo, ¿crees que los poemas y la literatura deberían ser pagadas como cualquier otra profesión?
R.- Por supuesto, yo creo que producen un bien público. Un bien individual y colectivo. Habría que aspirar a una sociedad que le diera espacio económico al que aporte buenos poemas, buena música, en general buen arte. Yo no me imagino mi vida sin el alimento del arte.

Dantón Chelén

Dantón Chelén

Director y Fundador de la revista La Pluma del Ganso

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Número 110

Agosto 2020