mano amistad

LETRAS, RETAZOS Y RETOZOS
Jorge Herrera Velasco
Contacto: jorgerre@yahoo.com

Apreciado lector: al tener este texto ante tus ojos puedo suponer que al menos el título de la columna motivó tu interés. Deseo que si te adentras en su contenido, sea éste el que suscite en ti la gana de llegar al final de su lectura y, quizá, con buena suerte para mí, que desees leer “Letras, retazos y retozos” en otra ocasión. Un retazo corresponde a mi expresión conceptual sobre algún tema y el retozo se manifiesta en el uso lúdico del lenguaje y de las ideas. Ya eres mi acreedor y me siento comprometido a esforzarme para pagarte con artículos que te resulten atractivos. Si al leer una de mis columnas deseas hacer algún comentario, será bienvenido y correspondido.

EN TORNO A LA AMISTAD

Cuán cierto es que los amigos forman la familia al gusto, sin que esto implique menospreciar a nuestra familia de sangre. En las distintas etapas de la vida vamos conociendo personas con quienes compartimos diferentes cosas.

En la infancia los juegos nos permiten relacionarnos con los demás. Para ello tiene que haber vecindad, sea de casas contiguas, por la calle o por el barrio donde se habita. La similitud en la edad coadyuva a forjar una relación amistosa. En esa primera etapa existe una gran dependencia de los padres o de hermanos mayores que pueden favorecer la creación de un vínculo amistoso, aunque también pueden inhibirlo, y hasta prohibirlo.

En la adolescencia se hace un amigo cuando se coincide en intereses, valores y diversiones; es común que se compartan las inquietudes y dudas. El diálogo con los padres se va reemplazando por el que se tiene con los amigos; la amistad puede tornarse intensa y llegar a la confidencialidad exclusiva. Sin embargo, esta relación es generalmente pasajera, sobre todo porque llega un momento de decidir lo que se desea para la vida de adulto y esto implica casi siempre optar por los estudios que hay que realizar o por concentrarse en alguna actividad laboral. Es en este punto cuando casi siempre termina o al menos va amenguando la amistad entre adolescentes.

En los ámbitos escolares, laborales, sociales y culturales se tiene la posibilidad de encontrar personas que llegan a convertirse en buenos amigos. Es frecuente que cuando se realizan estudios profesionales se empiezan a forjar los lazos de amistad más fuertes y, muchas veces, para toda la vida. Yo conservo amigos fraternales que conocí hace más de sesenta años en la universidad.

Pero la vida nos da sorpresas en cualquier edad, y nada más valioso que el regalo de un nuevo amigo. Hace unos veinticinco años conocí a “alguien” con quien de inmediato “hice clic” y desde entonces quedamos interconectados. Al principio nos unió nuestro interés por la literatura y la escritura; después, nuestra relación se ha visto enriquecida y ha llegado a concretarse como una amistad fraterna y sólida.

En ese tiempo yo había escrito y dado a conocer algunos textos a amigos y familiares. Eran anécdotas, cuentos y crónicas de viaje que deseaba difundir hacia lectores ajenos a mi círculo cercano. Y sucedió que ese “alguien” se había embarcado en la empresa de crear un órgano literario que acogiera a quienes, como yo, estábamos ávidos de ver publicados nuestros textos. Esa empresa pervive, y utilizo esta palabra con toda conciencia, ya que a pesar de las no pocas y serias dificultades que ha tenido a través de un cuarto de siglo, su creador, a quien no dudo de calificarlo como héroe de la cultura, continúa en la brega apoyando a escritores noveles.

Tanto ese “viejo amigo viejo” como yo, mantenemos, igual que siempre, nuestro interés en los nuevos proyectos. Ahora he tenido el gusto de haber sido invitado por ese “alguien”, llamado Dantón Chelén, a participar en esta página web, y por eso estoy aquí.

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